Estamos en “hoy “, ese momento de la vida nunca imaginado
por nadie (las películas no cuentan y los libros tampoco); donde nada sirve como
antes y el dinero tampoco. Y esto no es la filosofía de “mal de muchos consuelo
de tontos “, esto es la realidad aplastante y aquí seguimos metidos en casa
aunque las nuevas fases o no fases permitan hacer pequeñas cosas. Pero en
definitiva me sigue dando lo mismo tener más o menos dinero en el banco, al
revés… Alguien se ha parado a pensar que desde el minuto menos uno de esta
pandemia, los bancos habrán incrementado su capital ¿? Porque quien tenía mucho
pues no habrá podido gastar como antes ni en hoteles de lujo, viajes
insospechados, celebérrimas fiestas o compras indescifrables. Y aquellos
quienes no tenían nada pues continuarán teniendo lo mismo posiblemente. O menos claro está porque entre
que cobran y no cobran… Quien sabe, tampoco hemos venido a saber quién tiene y
no tiene. Sin lugar a dudas los bancos, siempre, si no, dudo pudieran avanzar
nóminas de ERTES o pensiones o “aplazar “hipotecas. Pero que nadie se engañe
porque estoy convencida que detrás de todo eso, como siempre, hay alguna letra
pequeña o incluso, aunque parezca una paradoja, lo mismo hay un cartel bien grande
con luces intermitentes. A veces son las cosas tan evidentes que ni las vemos.
Como la evidencia de a qué lugar esperamos llegar con todo
esto porque puedes vivir en el presente pero está claro que este presente es
como el de un circo , animales dentro de unas jaulas y a esperar a que alguien
les lance alguna pipa, trozo de pan o similar. De ilusiones también se vive y
mejor reír que llorar. Estamos en hoy… donde todo sirve…
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