domingo, 30 de mayo de 2021

Reflexiones de la vida un domingo de examen

 Reflexiones de la vida un domingo de examen

Por las circunstancias que estamos viviendo y por la vida en general, cada día está más a " la orden del día " y perdón por la redundancia, el teletrabajo , " las telecompras " " los teleamigos " y lo último que he experimentando " el tele-examen " .
Y tras mi experiencia con el " tele-examen " decir que ha sido muy enriquecedora como todo en esta vida si le sacas la parte positiva porque en definitiva al final todo sale. A pesar de ciertas interferencias provocadas seguramente por un exceso de incienso acumulado en la habitación, he podido entregar la prueba.
Y al final de los finales llego a la conclusión de siempre que sí, que las máquinas son muy útiles pero que al final es necesaria la mano del hombre o de la mujer...
Porque una cafetera super automática con café traído de Andorra para la ocasión, una fibra óptica con la máxima conexión, un perro que quisiera hablar pero no puede pero que con los ojos lo dice todo y, en definitiva el summum del summum para triunfar... La cafetera puede fallar, el wifi puede fallar, el perro... No falla, te mira con esos ojos de "
tú puedes
" y al otro lado de la línea virtual, una persona, en este caso mujer pero que podía ser hombre, está para posibles incidencias "y es ahí cuando te das cuenta que hay personas no solo máquinas y que si... Que las personas siguen siendo humanas cosa que las máquinas no podrán ser por mucho que le pongan corazones de múltiples colores y que bailen al son de alguna melodía del momento....
Feliz vida, feliz día !!
Donde no existe ni el espacio ni el tiempo, el canto de las golondrinas ameniza el momento...

jueves, 20 de mayo de 2021

Sala de plenos y otros varios...


Y una vez en el interior de la sala de plenos, reuniones y otros varios, una señora muy atenta me dijo : -Tome asiento y espérese aquí que ahora vendrá mi compañera a atenderla. Y eso hice, esperar a que llegase la señora en cuestión. Y entre espera y espera, como no, empecé a observar mi entorno. Las paredes estaban abrigadas con diversos cuadros de motivos también diversos sin conexión aparente, como escogidos al azar o sobrantes de algún otro lugar , quien puede saberlo... Y en un rincón,  un recipiente con una planta artificial semi-vestida con mustias flores y con la mirada hacia unos grandes ventanales pidiendo auxilio... Pero nadie parecía escucharla ni cuanto menos entenderla posiblemente, desde hacía muchísimo tiempo...

Cerré los ojos durante unos instantes y respiré hondo y cuando quise darme cuenta tenía allí a la " nueva señora " que, para sorpresa mía, parecía la misma señora que me invitó a tomar asiento... Pero no, no era la misma persona, eso sólo fue una simple percepción mía. Su voz, su rostro y sus manos eran diferentes.  De sus manos emanaron como si de tal cascada se tratase, una multitud de papeles garabateados con distintas letras y colores , quedando aquel rincón de aquella infinita mesa asediado por ese maremagnum de letras , nombres comunes y propios, lugares, circunstancias, en definitiva, experiencias de vida... La mujer, un poco aturullada con tanto papel pero en definitiva ninguno, se dispuso a buscar mi DNI que , bailaba al
ritmo de aquel divertido folklore de palabras , música y verso...

Y donde no existe el espacio ni el tiempo, se respira el silencio, la música continúa...

miércoles, 12 de mayo de 2021

el encaje roto

 De Cuentos de amor por Emilia Pardo Bazán (España, 1851-1921)


Convidada a la boda de Micaelita Aránguiz con Bernardo de Meneses, y no habiendo podido asistir, grande fue mi sorpresa cuando supe al día siguiente -la ceremonia debía verificarse a las diez de la noche en casa de la novia- que ésta, al pie mismo del altar, al preguntarle el obispo de San Juan de Acre si recibía a Bernardo por esposo, soltó un «no» claro y enérgico; y como reiterada con extrañeza la pregunta, se repitiese la negativa, el novio, después de arrostrar un cuarto de hora la situación más ridícula del mundo, tuvo que retirarse, deshaciéndose la reunión y el enlace a la vez. 

No son inauditos casos tales, y solemos leerlos en los periódicos; pero ocurren entre gente de clase humilde, de muy modesto estado, en esferas donde las conveniencias sociales no embarazan la manifestación franca y espontánea del sentimiento y de la voluntad.


Lo peculiar de la escena provocada por Micaelita era el medio ambiente en que se desarrolló. Parecíame ver el cuadro, y no podía consolarme de no haberlo contemplado por mis propios ojos. Figurábame el salón atestado, la escogida concurrencia, las señoras vestidas de seda y terciopelo, con collares de pedrería; al brazo la mantilla blanca para tocársela en el momento de la ceremonia; los hombres, con resplandecientes placas o luciendo veneras de órdenes militares en el delantero del frac; la madre de la novia, ricamente prendida, atareada, solícita, de grupo en grupo, recibiendo felicitaciones; las hermanitas, conmovidas, muy monas, de rosa la mayor, de azul la menor, ostentando los brazaletes de turquesas, regalo del cuñado futuro; el obispo que ha de bendecir la boda, alternando grave y afablemente, sonriendo, dignándose soltar chanzas urbanas o discretos elogios, mientras allá, en el fondo, se adivina el misterio del oratorio revestido de flores, una inundación de rosas blancas, desde el suelo hasta la cupulilla, donde convergen radios de rosas y de lilas como la nieve, sobre rama verde, artísticamente dispuesta, y en el altar, la efigie de la Virgen protectora de la aristocrática mansión, semioculta por una cortina de azahar, el contenido de un departamento lleno de azahar que envió de Valencia el riquísimo propietario Aránguiz, tío y padrino de la novia, que no vino en persona por viejo y achacoso -detalles que corren de boca en boca, calculándose la magnífica herencia que corresponderá a Micaelita, una esperanza más de ventura para el matrimonio, el cual irá a Valencia a pasar su luna de miel-. En un grupo de hombres me representaba al novio algo nervioso, ligeramente pálido, mordiéndose el bigote sin querer, inclinando la cabeza para contestar a las delicadas bromas y a las frases halagüeñas que le dirigen...  



lunes, 10 de mayo de 2021

La vida

 " Que bonito es ver la vida en línea recta sin pensar que habrá al final y pisando firmemente el lugar en el que estás no sea que haya una piedra y " te la comas", literal. "

" Que bonito es respirar y observar el entorno, el color variopinto de una golondrina y su libertad, la misma que la tuya ".
Feliz lunes, feliz vida



miércoles, 5 de mayo de 2021

Reflexiones

 Hace poco más de una semana que cumplí 49 años y en definitiva es hoy cuando lo he empezado a pensar... Pensar que si lo pienso bien y valga la redundancia, pues mejor no pensarlo... Y resulta que cuando me ha llamado mi amiga Patricia; la de toda la vida, una amiga incondicional digna de ser recordada eternamente...Ha sido cuando he recordado que ella también tiene 49 años y que hace más de treinta y cinco que somos amigas... Y son años....


... Puede suceder como es mi caso que si te operan de algo que hacía tiempo ya esperabas, te sientas renovada y volviendo a nacer es entonces cuando lo que menos te importa ya es la edad sino el como te sientes después de eso. Y una vez más te miras al espejo y piensas.. Las canas son una señal de edad pero en definitiva el sentirse mayor va en el interior no en el exterior. Y como dice una muy buena amiga, si tu mente está joven, también lo estará el cuerpo y así lo creo. Así que me he vuelto a mirar en el espejo y me he sentido joven no, aún más joven. Me he puesto líquido-espuma acondicionador para pelos inquietos como esta que escribe y me he puesto a tomar el sol mientras observo las " orenetas " osease las golondrinas en castellano...


Y allí donde no existe ni el espacio ni el tiempo, las golondrinas cantan sin cesar...







Las torrijas

  Me desperté repentinamente, miré la hora en el móvil, me giré la miré a ella y vi que aún dormía. Me levanté sigilosamente pero“ mis sigil...