lunes, 31 de agosto de 2020

31 de agosto._


Hoy es la fiesta mayor de un pueblo del Penedés muy importante pero por todo el tema del cov-19 la han cancelado. Entonces la gente se ha dedicado a disfrutar de su día festivo desayunando en una cafetería, o al menos, ésta ha sido mi percepción. La cafetería de las cristaleras y la del aparato reproductor de música antiguo... Aún continúa todo en la misma posición. Yo le pondría una mascarilla por si las moscas. Moscas no hay, todo sea dicho pero hace un frío que corta la respiración así que yo fui previsora y me he puesto una camisa y los calcetines con zapatillas. Mientras tanto a mi lado noto que alguien habla  en inglés…y no, no  son imaginaciones mías por mi deseo imperioso de irme al Reino Unido o lo que es lo mismo UK. Miro de soslayo y veo una maleta y pienso que podría meterme en ella pero que no voy a caber. Son dos chicas, tienen un acento perfecto inglés pero aún no acabo de ver si son inglesas. Esto es una señal, posiblemente ya me queda menos para irme. Todo está escrito. Y yo sigo escribiendo porque aún me queda bastante pero tengo todo el tiempo del mundo, del mío, no necesito los mundos de nadie. Y mientras tanto la ciudad de vacaciones sigue donde siempre y la gente apura los últimos segundos de sus estancias… yo también apuro mi café que si no se enfría con estos aires… A mi izquierda hay un señor con patines y un bebé; esto tampoco lo había visto nunca y hace años que visito cafeterías por un motivo u otro. Una reunión, un encuentro, una entrevista, infinitos momentos e infinitas situaciones. Pero en fin, voy a seguir y como digo yo siempre… La vida continúa. Voy a taparme al salir porque me pegará la ola fuerte de calor y eso puede ser un fuerte golpe. Y nada, que hoy he dejado a la gallina descuidada y ella a mí porque también ha notado el frescor del pre-otoño y esto, en las gallinas no lo tengo identificado pero, posiblemente como en todo ser vivo repercute de un modo u otro. Y la vida continúa…

Me dijiste que me querías…eso era ayer …

 

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