Al llegar a la puerta del almacén , percibí un aroma como de incienso de iglesia nada común para el lugar en cuestión. Al entrar, y como es habitual en mí me dirigí al lavabo y en la misma puerta topé con la chica de ojos azules. La misma, me dio unas palmaditas en el brazo y me susurró al oído que le guardase sitio-. Esto no me pareció nada extraño pues habitualmente ella ya lo hacía. Una vez en el lugar de trabajo, ya solo faltaba esperar que la sirena anunciase el inicio de la jornada laboral. Pero el olor a incienso de iglesia iba aumentando por segundos... Cerré los ojos, los volví a abrir y en la lejanía pude observar una pareja de novios vestidos completamente de blanco los dos y acompañados de una multitud de gente imposible de contar e imposible descifrar que estaban haciendo allí. ¿ Sería alguna nueva modalidad de boda que yo desconocía ? ¿ Como cuando ,hace muchos años se pusieron de moda las bodas rocieras ? Pues en este caso boda cítrica... Giré la cabeza hacia el lado derecho y observé a una compañera envuelta en un enorme foulard. Desde luego esa mujer no estaba vestida para la ocasión ni en un mundo imaginario. Y yo menos... El tiempo parecía haberse dormido y la chica de ojos azules también.... Volví a cerrar los ojos, los abrí, y el escenario seguía en la misma posición que en sus inicios... Poco a poco una música envolvente empezó a amenizar el frío lugar poco apto para tal acontecimiento. Y la multitud, en cuestión de pocos segundos, empezó a agolparse en el lugar donde estábamos la chica del foulard y yo junto con la novia. La cual, sin razón aparente , empezó a a correr de un lado a otro del pasillo y a gritar de forma desconsolada- Mi anillo!!!! ! He perdido mi anillo !!!! Y voló como si de tal caballo alado se tratase perdiéndose en el infinito cielo pero en este caso... en la infinita nave....
Son las 5:18, las 4:18 en Canarias. Acaba de escuchar el sonido del despertador. Me he dormido... Voy a avisar a la chica de ojos azules que me guarde sitio porque no llegaré a tiempo...

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