martes, 19 de enero de 2021

La tarta de coco..

 ..Y nada más aparcar el coche en el parking del almacén, me pareció que alguien gritaba mi nombre una y otra vez. Y si , era a mi a quien buscaban. Era la chica del pastel. Así la llamo yo porque ahora mismo no recuerdo su nombre. Lo cierto es que es una anécdota curiosa porque en un par de ocasiones prometió llevarme un pastel de coco y chocolate hecho por ella y las dos veces se ha quedado la mujer con el pastel, compuesta pero con novio que pareja no le falta...La verdad que en este lugar tan intrincado y con tanto laberinto es fácil no encontrarse y más rodeados de tanto cítrico... Y a seguir porque como te encantes demasiado con los pasteles u otros pues no llegas a tu destino a la hora debida ya que hoy al igual que ayer yo debía irme a " a la zona alta " . Esta no es la de los ricos ni los más sabios esto es lo más alto del almacén y después está ... el techo, no hay más.

... Y al entrar en aquel habitáculo tan oscuro, habitado como no, por los cítricos de turno que pasan y pasan sin cesar , sin tropezar ni caer y por otra compañera y yo misma, me he sentido como se debe sentir alguien que va a un confesionario. Faltaba el cura. Pero todo sea dicho, nadie ha confesado nada porque no teníamos tiempo de esas cosas ni tampoco creo fuese el lugar apropiado para ello. Y mientras tanto las naranjas avanzaban y avanzaban a ritmo de vértigo que ni la luz que las iluminaba para ver su interior era capaz de alcanzarlas... Al igual que el corazón de algunos que puede llegar a ser inalcanzable por otros...


Y la vida sigue... Donde no existe ni el espacio ni el tiempo...



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