Las hojas de las palmeras están alicaídas. El viento las acaricia suavemente y ellas emiten una pequeña sonrisa. El sol juega al escondite con las nubes y en la lejanía las montañas nos observan expectantes...
La alegría infantil arranca las lágrimas de las cristalinas y calmadas aguas y nos deleita con su alegría, inocencia y felicidad eterna.
En aquel lugar donde no existe el espacio ni el tiempo, niños y niñas bailan al son de la música...

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