martes, 23 de junio de 2020

Virus " On fire "

En " mi normalidad ",  cojo mis artilugios y me dirijo a la cafetería Rius de toda la vida…Al observar el entorno, me doy cuenta de que ya nada es lo que era; ni el lugar, ni el propietario, ni los empleados... Y no es que yo no los reconozca porque llevan las mascarillas, son otras sensaciones varias las que hacen que no los reconozca y me disperse . Una sensación ni para bien ni para mal sino todo lo contrario...

Cierto batiburrillo de música me hace elevar la vista hacia la parte alta del local. Y justo encima de las neveras de " tartas y otros " encuentro el equipo de música de donde la música no sale. Ha quedado como pieza decorativa del entorno. ¿A cuántas personas habrá observado dicho artefacto? Vidas cruzadas, o sin cruzarse, accidentales encuentros o premeditados. Quien puede saberlo. Solamente el aparato en cuestión. Ese objeto inanimado pero con vida propia. Reproductor de cd's, grabadora y radio multicanales que cuando querían se conectaban todos al unísono y tal era el resplandor y esplendor que se iluminaba el cielo en las noches sin luna ni estrellas… Y la gente iban equipados con su bolsa porta-cd’s con la seguridad de que podrían, en algún momento de su día  sacar aquella cartuchera y pedir al dependiente/a de turno, si podía poner un “disco de aquellos “… Nadie podía resistirte. Todo era especialmente bonito hasta que el cd ‘decía basta porque estaba más rayado que un traje de mil rayas que se decía antes.

Ahora siento como me mira el aparato como queriéndome decir algo pero... No le salen las palabras. Es entonces que le dejo a su ritmo, al mismo al que posiblemente  habrá estado durante todo este tiempo atrás....


A mi derecha, una enorme cristalera  me permite ver todo el exterior... Gente de un lado a otro cada uno con sus quehaceres o sin quehacer… la vida. Y muchos niños. Todos con cara de felicidad, los padres, los niños, los abuelos o quien corresponda porque en definitiva, esto no importa. Y me hace recordar, aquella vez, en la plaza de Vilanova i la Geltrú, que yo me senté en medio de la plaza, en las mismas escalerillas debajo de la estatua de Josep Tomás Ventosa i Soler (político que destacó por su filantropía o lo que es lo mismo sentir amor por la especie humana.) y se me acercó un niño y me dijo: -Hola. ¿Me puedo sentar contigo? - Si claro, respondí. - Se sentó, y se mantuvo en silencio a observarme y de repente  dijo...- ¿Eres escritora.?.. Y sin tiempo para responderle, salió disparado con su patinete hasta alcanzar la otra punta de la plaza. Hace ya mucho tiempo de eso... Y la vida continúa... 

 


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