En " mi normalidad ", cojo mis artilugios y me dirijo a la cafetería Rius de toda la vida…Al observar el entorno, me doy cuenta de que ya nada es lo que era; ni el lugar, ni el propietario, ni los empleados... Y no es que yo no los reconozca porque llevan las mascarillas, son otras sensaciones varias las que hacen que no los reconozca y me disperse . Una sensación ni para bien ni para mal sino todo lo contrario...
Cierto batiburrillo de música me hace elevar la vista hacia la parte alta del local. Y justo encima de las neveras de " tartas y otros " encuentro el equipo de música de donde la música no sale. Ha quedado como pieza decorativa del entorno. ¿A cuántas personas habrá observado dicho artefacto? Vidas cruzadas, o sin cruzarse, accidentales encuentros o premeditados. Quien puede saberlo. Solamente el aparato en cuestión. Ese objeto inanimado pero con vida propia. Reproductor de cd's, grabadora y radio multicanales que cuando querían se conectaban todos al unísono y tal era el resplandor y esplendor que se iluminaba el cielo en las noches sin luna ni estrellas… Y la gente iban equipados con su bolsa porta-cd’s con la seguridad de que podrían, en algún momento de su día sacar aquella cartuchera y pedir al dependiente/a de turno, si podía poner un “disco de aquellos “… Nadie podía resistirte. Todo era especialmente bonito hasta que el cd ‘decía basta porque estaba más rayado que un traje de mil rayas que se decía antes.
Ahora siento como me mira el aparato como queriéndome decir algo pero... No le salen las palabras. Es entonces que le dejo a su ritmo, al mismo al que posiblemente habrá estado durante todo este tiempo atrás....

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